Tambores alegres y viajeros

Barranquilla se alistaba para su jolgorio mundialmente conocido, aquel que se celebra 4 días antes de la cuaresma y que empata con el evento religioso del Miércoles de ceniza, haciendo que la expresión coloquial “el que peca y reza, empata”, cale perfectamente en esta pequeña ciudad colombiana. Yo, enemiga de los tumultos, alistaba mochila para huir de Curramba ese fin de semana; en esa ocasión, viajaría con mi padre.

—Hijo—así le digo a mi padre, tal vez porque es un travieso adulto mayor que a veces se comporta como un niño, je, je, je—, ¿ya alistaste todo para el viaje?, incluso ya tengo el mapa, el motivo y la música elegida para ambientar nuestro andar.

—No hija, ¿Qué necesito?

—Bueno, gran parte será bordeando el río Magdalena, así que primordial que lleves tu pantaloneta, lo demás ya lo conoces: ropa para el intenso calor de la región. Nuestro maestro y guía de viaje será el gran Rafael Escalona, él menciona varios poblados por aquí cercanos, también tenemos al maestro José Barros y otros tantos importantes compositores colombianos, así podremos entender de primera mano, muchas leyendas hechas canciones y aquellas inspiraciones que los llevaron a componer, ¿Qué dices si vamos en busca de esos lugares?

—¡Me parece genial, hija! — pude ver la cara de felicidad de papá, era un gran plan y todo lo que incluyera aprender más a través de los viajes, lo convertían en una auténtica aventura, haciendo honor a nuestro apellido—, podemos ir a Mompox…por ejemplo…

—¡Claro que sí! ¡Y conocer a la preciosa Momposina! — yo también estaba emocionada, no veía la hora de que arrancáramos—; voy a revisar a “copito de nieve”—así había bautizado cariñosamente al auto que teníamos, el apodo era más que lógico: se trataba de un mini color blanco que simulaba ternura—, y verificar que todo esté en orden para la ruta.

Después de la verificación, subimos las mochilitas en la parte trasera de “copito” y con la memoria extraíble en el radio del vehículo, empezamos nuestro viaje musical…

Primera melodía: Atlántico, interpretada por el creador del ritmo conocido como Merecumbé, el gran maestro Pacho Galán, ¿la razón?: tomamos la Ruta nacional 25 que atraviesa parte del departamento homónimo de la canción y del cuál haríamos una desviación para conocer un poblado con una inmensa riqueza histórica y cultural: San Basilio de Palenque.

Sí, muchos criticarán el camino largo, pero, ¿acaso no es hermoso tener el tiempo de conocer pueblitos que hacen parte de la letra de un tema pegajoso?, pues no se alcanzan a imaginar todo lo que vimos tanto en el camino como en el paso por los diferentes municipios y corregimientos que la rodean.

Esta historia continuará…

(Extracto de mi próximo libro; ¿te gustaría saber cuál será?, queda atento a las publicaciones que realizaré próximamente)

3 respuestas a «Tambores alegres y viajeros»

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